Asociación de Familiares de Víctimas de Trujillo

       

COMUNICADO DE LA ASOCIACION DE FAMILIARES DE VICTIMAS DE LOS HECHOS VIOLENTOS DE TRUJILLO, PRESENTADO DURANTE LA ENTREGA DEL INFORME DEL GRUPO DE MEMORIA HISTORICA

Bogotá, Septiembre 16 de 2008

Señoras y Señores
Miembros del cuerpo diplomático,
Organismos Internacionales de derechos humanos
Comisión de Memoria Histórica,
Instituciones Académicas.
Medios de Comunicación
Compañeras y compañeros
Asociación de Familiares de Víctimas de Trujillo, AFAVIT
Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, MOVICE,
Organizaciones Sociales
Organizaciones de Derechos Humanos
Comunidad en General
Inicio trayendo a este lugar, la memoria y presencia viva de nuestras víctimas: mujeres, hombres, niños, niñas, ancianos, ancianas y jóvenes, que en nuestras comunidades de Bolívar, Riofríoy Trujillo, y en tantas otras partes del país, fueron víctimas del terrorismo de Estado, víctimas de Crímenes de Lesa Humanidad, como forma para impedir el crecimiento de los sueños y proyectos que ellas y ellos estaban construyendo para beneficio de sectores empobrecidos y marginados, y que hoy siguen pendientes, como una deuda impagable. Además de la muerte y el dolor, esos han sido los efectos de la Masacre de Trujillo.
Ni la muerte ni el olvido, ni la tergiversación de lo que le hicieron a nuestros familiares, ni el temor de que nos lo puedan hacer a nosotros, han sido suficientes para acallar nuestro reclamo de justicia.
Hemos recibido comunicaciones de organizaciones de víctimas y de comunidades victimizadas, preguntándonos por la razón de participar en este proceso con la Comisión de Memoria Histórica, que hoy se concreta en la presentación del informe de la Comisión. Nosotras y nosotros nos preguntamos insistentemente por esas razones, dudamos para decidir, y por qué no decirlo, nos preocupa el destino de todo este trabajo.
No fue fácil tomar esta decisión. Accedimos a trabajar con la Comisión de Memoria Histórica porque acompañantes de tantos años de lucha y resistencia nos garantizaron que las personalidades que la conformaban eran personas dignas de nuestra confianza. En diálogo directo con Gonzalo Sánchez, con Álvaro Camacho y demás, ellos y ellas se comprometieron a respetar la voz de las víctimas y a mantener absoluta autonomía de la CNRR y del Estado Colombiano.
Reafirmamos que decidimos trabajar con la Comisión de Memoria Histórica y no con la Comisión Nacional de Reconciliación y Reparación, pues es claro para AFAVIT que tanto la ley 975, mal llamada de Justicia y Paz, como la CNRR, creada mediante la misma ley, son instrumentos al servicio de la impunidad y niegan nuestro derecho a la Verdad, a la Justicia y a la Reparación Integral. ¿Qué clase de reparación puede ser construida sobre la base de premiar a los victimarios? Sobre estas bases tampoco es posible construir reconciliación, y además porque hoy menos que nunca se nos brindan garantías de no repetición.
No son las mismas estructuras criminales, las que siguen asesinando, desapareciendo y torturando a nuestra gente, pero sí es el mismo Estado el que con agentes criminales y corruptos cohonesta y no pocas veces participa de los crímenes. Son los grandes beneficios que el Estado les ha creado generosamente, los que tienen a los victimarios materiales e intelectuales en condición de héroes, mientras las víctimas seguimos siendo perseguidas y viendo como a este Estado le importa muy poco juzgar a los responsables de Crímenes de Lesa Humanidad, mientras por todo lado se evidencian fuertes y profundas relaciones con el narcoparamilitarismo que pregona combatir.
Quienes integramos AFAVIT valoramos los importantes aportes de la Comisión de Memoria Histórica; y rescatamos el grueso del informe escrito, audio y audiovisual presentado, al tiempo que consideramos necesario idear formas pedagógicas para garantizar que todos los familiares de las víctimas de la Masacre de Trujillo lo conozcan, incluso quienes no saben leer. Es muy importante un material didáctico, comprensible no solo por los academicos.
Valoramos este informe como una oportunidad para compartir a nivel nacional e internacional, lo que por tantos años como familias, junto a organizaciones de derechos humanos, hemos construido. Ese conocimiento es nuestro, y las voces que compartimos con los investigadores de la Comisión de Memoria, son nuestras voces largamente silenciadas por el temor, por el desconocimiento de nuestros derechos, por las manipulaciones a que nos han sometido. Esas voces, ese conocimiento, pertenece a la conciencia ética de la humanidad, y no a una institución en particular.
Ahora, a través de la Comisión de Memoria Histórica, esperamos que nuestra voz llegue a espacios y escenarios donde hasta ahora no hemos podido llegar y recobre fuerza en aquellos donde ya hemos estado. Este informe es para nuestras familias y para AFAVIT, una oportunidad para difundir la Verdad y la Memoria Histórica de nuestra gente, para compartir con la humanidad lo que nos ha sucedido.
Hoy queremos rescatar para la memoria histórica, el Ser de nuestras víctimas: ellas y ellos eran personas con sueños, con esperanzas, comprometidos con sus comunidades; campesinos y campesinas, que pertenecían a un movimiento que exigía mejores vías y el cumplimiento de sus derechos fundamentales como ciudadanas y ciudadanos. Eran mujeres que soñaban y luchaban, padres, madres, hermanos, hermanas, hijos e hijas nuestras, que sembraron sus sueños en nuestras vidas.
Debemos ser enfáticos en señalar que la impunidad se mantiene. que 13 años después de ser reconocida por el gobierno colombiano, la responsabilidad activa y omisiva de diversos agentes públicos en esta masacre, ninguno de los militares, polícias o narcotraficantes responsables, ha sido condenado por los más de 342 crímenes cometidos durante ocho años (1986-1994). La administración de justicia sigue burlándose de nuestros derechos.
Poco de lo prometido en 1995 por el gobierno ha sido cumplido. Corruptos de los de siempre se robaron los recursos destinados a la reparación material, y las familias seguimos construyendo con las uñas el Parque Monumento, expresión de dignificación de nuestros muertos y nuestros desaparecidos.
Peor aún, cada día disminuye dramáticamente la posibilidad de que las personas de tercera edad sean resarcidas dignamente. Abuelas y abuelos que han sido pilar de nuestro proceso, murieron en la pobreza. ¿quien reparará tanta indolencia y mezquindad?
¿Y qué decir de los procesos cooperativos comunales destruidos con la muerte y el terror? La realidad de hambre, pobreza y exclusión socioeconómica que el Padre Tiberio quería modificar al promover estas formas de organización, es más terrible y desoladora hoy. Nuestros jóvenes tienen cada vez menos alternativas. ¿Cuando cambiará esto?
Esperamos que este informe de la Comisión de Memoria Histórica no sirva solo para alimentar el prestigio intelectual de los investigadores que lo realizaron, y mucho menos, para legitimar las políticas de impunidad que premian a los victimarios. Y sobre todo, esperamos que su impacto trascienda la efervescencia de este momento, el interés pasajero de la chiva noticiosa. Nos preocupa que pasado el momento publicitario se olviden nuevamente de nuestras familias, de nuestro proceso y de nuestras exigencias.
Si bien la memoria histórica es muy importante en la lucha por la justicia, se necesita mucho más que reconstruir la memoria, para poder afirmar que se ha cumplido con la exigencia de Verdad, de Justicia y de Reparación. Nos preocupa que las recomendaciones planteadas por la Comisión de Memoria Histórica, se conviertan en un listado de buenas intenciones que nunca se realizan, o que sean usadas para afirmar nacional e internacionalmente que el Gobierno está cumpliendo sus obligaciones. Es positiva su formulación por parte de la Comisión, pero es imperativa su realización por parte del gobierno y las instituciones a las que están dirigidas.
Entre tanto, los familiares organizados en AFAVIT, quienes hacemos parte del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado MOVICE, continuaremos en la exigencia de Verdad, Justicia y Reparación Integral, a la vez que alimentamos la esperanza de que, crímenes como estos, ¡NUNCA MÁS! vuelvan a ser cometidos contra nuestras comunidades, contra nuestras organizaciones, en Trujillo, en Colombia, y ojalá, en ningún lugar del Mundo.

NI PERDÓN, NI OLVIDO
hoy mas que nunca EXIGIMOS
VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN INTEGRAL
afavit1@yahoo.es


El informe "Trujillo, una tragedia que no cesa" se puede descargar en la siguiente dirección:


http://www.memoriahistorica-cnrr.org.co/images/content/trujillo_informe.pdf