El Parque Monumento rinde homenaje a las víctimas de un género de violencia que, de silenciarlo y olvidarlo, ese silencio y ese olvido serían destructivos de lo que protege a la especie humana como tal. Rinde homenaje a las víctimas de una violencia que involucró, en una estrategia de destrucción sistemática de seres humanos y de formas de convivencia humana, a las mismas instancias e instituciones que la humanidad había constituido para garantizar la defensa de la vida y de la dignidad humanas.
Rendir homenaje a esas víctimas es, pues, reivindicar el derecho a la vida y a la dignidad del género humano, clamando porque no se descompongan los mecanismos operativos que la humanidad creó para proteger esos derechos.
Rendirles homenaje no significa aceptar los errores que quizás muchas de ellas pudieron cometer, ni equivale a "canonizar" sus vidas y comportamientos. Significa rescatar su dignidad humana que fue desconocida, afirmarla y reivindicarla como algo que NUNCA MÁS debe ser destruido de esa manera.
Esas víctimas fueron seres humanos con un rostro y una historia, arraigados en un linaje, en una profesión u oficio, en un tejido social y comunitario, en un caminar a través de los senderos, luchas y sufrimientos humanos, y muchos también identificados en sueños y utopías humanas. Rescatar su memoria es reivindicar la posibilidad de ser humanos y de conjurar las fuerzas que amenazan con destruir lo elementalmente humano. |